El periodismo es una responsabilidad sagrada, una herramienta que debe ser manejada con cuidado y sensatez. Sin embargo, en ocasiones, esta responsabilidad se ve eclipsada por intereses particulares, sensacionalismo y falta de ética. Tal parece ser el caso reciente en el que el diario El Faro de Ceuta, en su afán por generar titulares llamativos, ha caído en la trampa de la desinformación y la violación de la privacidad.
