En la barriada de Loma Colmenar, al lado de la parada de autobús, se alza una estructura que, lejos de iluminar nuestro camino, proyecta sombras sobre la incompetencia y la indiferencia. Hablo de una farola que hace tiempo se tambalea peligrosamente al borde del abismo de la negligencia.
En la barriada de Loma Colmenar, al lado de la parada de autobús, se alza una estructura que, lejos de iluminar nuestro camino, proyecta sombras sobre la incompetencia y la indiferencia. Hablo de una farola que hace tiempo se tambalea peligrosamente al borde del abismo de la negligencia.
Es una vergüenza, no solo para quienes habitan en ese vecindario, sino para toda una ciudad que presume de modernidad y progreso. ¿A quién corresponde arreglar esta farola? ¿A la empresa de alumbrado que parece haber olvidado sus obligaciones, o a la propia Ciudad Autónoma de Ceuta que mira para otro lado mientras los peligros se acumulan en nuestras calles?
No sé a qué están esperando para tomar cartas en el asunto. ¿Acaso necesitan que esta farola, que hoy se balancea ominosamente, caiga sobre algún transeúnte inocente para entonces reaccionar? ¿Será entonces cuando despierten del letargo de la burocracia y la indiferencia? No deberíamos esperar a que ocurra una desgracia para actuar con diligencia y responsabilidad.
Es fácil imaginar las lamentaciones que seguirán a un incidente así: las disculpas vacías, los dedos señalando en todas direcciones en busca de un culpable, las promesas de que "nunca más" se permitirá algo así. Pero, ¿por qué esperar a un trágico desenlace cuando podemos evitarlo ahora mismo?

Exigimos acciones concretas y responsables. Esta farola no puede seguir siendo un símbolo de inacción y desinterés. Es hora de que quienes tienen el poder y la responsabilidad actúen, no mañana, no la próxima semana, sino hoy mismo. No podemos permitir que la seguridad y el bienestar de nuestros vecinos estén en juego por la negligencia de unos pocos.
Loma Colmenar merece más que farolas tambaleantes y autoridades indiferentes. Merece seguridad, tranquilidad y un entorno digno en el que vivir. Es hora de que quienes tienen el deber de velar por nuestro bienestar cumplan con su responsabilidad. La farola de Loma Colmenar es solo un recordatorio de lo que está en juego cuando la negligencia se convierte en norma.
