El reciente resultado electoral en Cataluña, donde el independentismo ha perdido fuerza, abre una ventana de oportunidad que no podemos dejar escapar. Es el momento de decir "¡Basta ya!" a la división y al conflicto constante, y de apostar por un futuro de entendimiento y prosperidad para todos los españoles, especialmente para los catalanes no independentistas que han alzado su voz en las urnas.