La inmigración se ha convertido en un tema central de preocupación para la mayoría de los españoles, especialmente tras un verano marcado por la llegada masiva de embarcaciones, la intensificación de los conflictos políticos y el colapso de los servicios de acogida en zonas como Canarias, Ceuta y Melilla. Este fenómeno, que ya no es nuevo en el país, ha alcanzado un punto crítico que refleja el malestar social y las crecientes tensiones políticas.