En la constante danza política que caracteriza a nuestra democracia, uno de los elementos cruciales es la exigencia de transparencia y rendición de cuentas por parte de los gobiernos. En este contexto, las auditorías externas se erigen como una herramienta fundamental para garantizar la integridad y la eficacia en la gestión de los recursos públicos. Sin embargo, su implementación ha sido objeto de controversia y resistencia, especialmente por parte de aquellos en el poder.
