Otra vez lo de siempre: proyectos que se venden como grandes soluciones, pero que en realidad no son más que humo caro. La famosa flotilla promete seguridad, presencia y eficacia, pero en la práctica será otro gasto millonario que no resuelve ni uno solo de los problemas reales que sufre la ciudad. Una inversión que, más que inversión, parece un pozo sin fondo para aparentar movimiento donde no lo hay.
