La frontera del Tarajal es un auténtico despropósito. Un día sí y otro también los ceutíes tienen que desayunarse, merendarse o cenarse con colas kilométricas en el entorno del paso fronterizo que no sólo perjudican a las personas que quieren entrar o salir de la ciudad sino también a los muchos ceutíes que tienen que acudir al Hospital Universitario, muchas veces con notable emergencia.
