La entrada masiva de inmigrantes a la carrera por el mismo paso fronterizo del Tarajal, por mucho que algunos se afanen en indicar que se ha debido a un fallo en el procedimiento del control, ha dejado al aire las vergüenzas de un Gobierno que lejos de poner los medios humanos y materiales para luchar contra la inmigración ilegal y para proteger nuestras fronteras, prefiere mirar hacia otro lado y hacer oídos sordos a estas demandas que desde hace años vienen solicitando los integrantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que prestan servicio en estos puntos y que prácticamente a diario se juegan la vida ante una multitud violenta e incontrolada que nada tiene que perder y que tiene como único objetivo alcanzar territorio español.
