En nuestra ciudad, afortunadamente, la oferta periodística se ha diversificado por el bien de todos los ciudadanos. Menos mal que ya se acabó el monopolio que hasta hace unos años ostentaba un medio de comunicación que se cree que es el ombligo del mundo cuando, en realidad, lo único que hace es elevar a la categoría de noticia cualquier cosa que se le ponga por delante.
