En los últimos tiempos hemos asistido a las manifestaciones de varias organizaciones no gubernamentales que no paran de hablar sobre las devoluciones en caliente que se producen en las fronteras de Ceuta y Melilla.
En los últimos tiempos hemos asistido a las manifestaciones de varias organizaciones no gubernamentales que no paran de hablar sobre las devoluciones en caliente que se producen en las fronteras de Ceuta y Melilla.
Son organizaciones monotemáticas porque sólo hablan de eso ya que, curiosamente, nunca las hemos escuchado lamentar la dureza con la que se emplean los inmigrantes o el trato que luego reciben en el CETI. De eso, nada de nada.
La caradura de determinadas organizaciones y de algunas de estas representantes que sólo hacen ponerse medallas no deja lugar a la duda de lo partidista que pueden llegar a ser. Es lamentable que siempre estén criticando lo mismo pero que nunca se les ocurra escribir nada en positivo sobre el trato que los inmigrantes reciben en Ceuta o lo que, en ocasiones, tenemos que aguantar los ceutíes a determinados inmigrantes, sobre todo argelinos o MENAS en la zona del puerto.
Es la cruz que soporta esta ciudad de la que muchos critican pero de la que muchos, con sus críticas, también comen.

