En las últimas horas nuestra ciudad ha vivido una serie de sucesos que lo único que han provocado es empañar un poco el sorteo de la Lotería de Navidad, que dejó un pellizquito en nuestra ciudad con la venta de seis décimos de dos quintos premios.
En las últimas horas nuestra ciudad ha vivido una serie de sucesos que lo único que han provocado es empañar un poco el sorteo de la Lotería de Navidad, que dejó un pellizquito en nuestra ciudad con la venta de seis décimos de dos quintos premios.
En los últimos tiempos estamos acostumbrados a escuchar insultos en el seno de los plenos que desarrolla la Asamblea de la Ciudad. Algunos se creen con todo el poder del mundo para insultar de forma gratuita al adversario político y luego entonar que no ha pasado absolutamente nada y que se han sacado las cosas de contexto. Vamos, más o menos decir que la culpa la tienen los periodistas.
Las sesiones plenarias del Ayuntamiento de nuestra ciudad se han convertido en aburridas a más no poder. Y lo son por el afán de protagonismo, con insultos incluidos, de algunos de los diputados de la Asamblea que más bien se creen que están en el patio de un colegio que en un escenario como en el que se sientan.
Los plenos de la Asamblea sirven, entre otras cosas, para llegar a la conclusión de que en muchos de los temas que se llevan con frecuencia al Palacio Autonómico hacen falta ya menos palabras y más hechos, sobre todo para no ser tan cansinos.
Lo ocurrido el pasado domingo a una familia ceutí con el horno crematorio no se puede permitir, por muchas explicaciones que se pretendan dar al respecto.