El parón de Navidad suele ser un arma de doble filo en el deporte profesional. Para unos es un freno que corta el ritmo; para otros, un bálsamo necesario para lamerse las heridas. Pero este año, para el UA Ceutí y el CN Caballa, las vacaciones llegan con el sabor dulce de quien ha sabido levantarse justo antes de que sonara la campana. Si el 2025 ha sido un año de desafíos extremos, este cierre de diciembre nos ha devuelto la mejor versión de nuestra identidad deportiva: la que nunca se rinde.