Marruecos no cambia ni cambiará, sigue utilizando las amenazas y la extorsión para intentar alcanzar sus objetivos. La última del país vecino es que, al parecer, no quiere abrir la frontera hasta dentro de 27 años, decisión además unilateral, tal y como está acostumbrado a actuar y seguirá actuando mientras los países extorsionados sigan permitiéndoselo y plegándose a sus pretensiones.