Ione Belarra, la defensora a ultranza de los servicios sociales y la igualdad, ha demostrado ser una auténtica experta en luchar contra la pobreza, al menos en lo que respecta a la suya propia. Mientras predicaba con fervor sobre la Agenda 2030 y los objetivos de desarrollo sostenible, su gestión al frente del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 ha sido un desfile de deficiencias, retrasos e inconcreciones, según el informe contundente del Tribunal de Cuentas.
