Juan Vivas ha utilizado el escaparate nacional de El Hormiguero para lanzar una de las advertencias más graves realizadas hasta ahora sobre la situación que atraviesa Ceuta. El presidente aseguró que la ciudad se encuentra en un escenario de “alto riesgo” y alertó de que, si las soluciones continúan sin llegar, «puede saltar la chispa en cualquier momento».
Juan Vivas ha utilizado el escaparate nacional de El Hormiguero para lanzar una de las advertencias más graves realizadas hasta ahora sobre la situación que atraviesa Ceuta. El presidente aseguró que la ciudad se encuentra en un escenario de “alto riesgo” y alertó de que, si las soluciones continúan sin llegar, «puede saltar la chispa en cualquier momento».
El diagnóstico de Vivas fue especialmente duro cuando Pablo Motos puso sobre la mesa las declaraciones del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, acerca de la percepción “subjetiva” de inseguridad existente entre los ceutíes. El presidente rechazó frontalmente esa interpretación y acusó al ministro de «inventarse una realidad paralela».
«Los ceutíes añoran la Ceuta que era el 29 de julio», aseguró Vivas, quien explicó que desde entonces se han modificado los hábitos cotidianos de numerosos ciudadanos porque, según afirmó, «hemos perdido la seguridad, hemos perdido la tranquilidad».
Para demostrar que esa preocupación no responde únicamente a una percepción, el presidente recurrió a los registros de los servicios de emergencia. Según los datos que expuso en televisión, durante agosto los expedientes del 112 relacionados con seguridad ciudadana crecieron un 600 %, las actuaciones vinculadas a Bomberos aumentaron un 500 % y las incidencias registradas en el puerto se dispararon un 2.000 %.
Vivas reclamó al Ejecutivo que abandone cualquier intento de minimizar la situación y concentre sus esfuerzos en devolver la normalidad a la ciudad. «Dejemos los cálculos electorales al margen, dejemos los intereses partidistas al margen y pongamos a España por delante, pongamos a Ceuta y a España por delante», pidió.
Fue entonces cuando lanzó su advertencia más preocupante. «Todas las personas pacíficas tienen un límite también», señaló antes de añadir: «Si no llegan soluciones puede saltar la chispa en cualquier momento. Puede haber una desgracia en cualquier momento».
Según Vivas, el problema ya afecta a prácticamente todos los ámbitos de la ciudad. Habló de «alto riesgo» para la seguridad ciudadana, para el funcionamiento normal de los servicios, para la sanidad, para la salud pública y para la convivencia. En materia de seguridad nacional elevó todavía más el nivel de su advertencia y habló de «alerta máxima».
La imagen utilizada por el presidente para resumir la situación fue especialmente gráfica: «Ceuta está en una olla a presión que en cualquier momento puede estallar. Ceuta está en una situación límite».
Vivas sostuvo que la respuesta del Estado no puede circunscribirse a habilitar recursos humanitarios para atender a las personas que permanecen en la ciudad. Aunque defendió que esas necesidades deben ser cubiertas, señaló que la prioridad política debe ser eliminar la presión extraordinaria que actualmente soporta Ceuta.
Y para ello planteó una solución concreta. «A la normalidad no se vuelve nada más que de una manera: mediante el retorno de todos los que han llegado a Marruecos», manifestó.
Vivas quiso despejar cualquier posible interpretación sobre esa reclamación: «Todos, sin exclusión. Todos los que llegaron el 30 y el 31 de julio y aún permanecen en nuestra ciudad». A su juicio, España dispone de mecanismos administrativos, judiciales y diplomáticos suficientes para acelerar esos procedimientos si existe voluntad política para hacerlo.
Pese al escenario descrito, el presidente evitó cerrar su intervención con un mensaje exclusivamente pesimista. Ante una audiencia que lo recibió con aplausos y gritos de “Ceuta”, defendió que la ciudad terminará superando esta situación gracias a la unidad de sus habitantes y al respaldo recibido desde el resto del país.
Especialmente emotivo fue su mensaje a los ceutíes que seguían la entrevista desde la plaza de los Reyes. Vivas les pidió continuar demostrando “madurez”, “unidad” y “perseverancia”, pero dejó una línea roja clara ante la creciente tensión: «La violencia nos haría perder la razón».
Al resto de España le formuló una petición todavía más sencilla: «Que no nos olviden». Vivas teme que el paso de los días termine apartando a Ceuta de la agenda nacional y recordó que, en su opinión, lo que se encuentra en juego trasciende ampliamente los límites de la ciudad.
La entrevista terminó así con una mezcla de advertencia y esperanza. Frente al escenario límite que dibujó durante el programa, Vivas reivindicó la capacidad de resistencia de los ceutíes y volvió a colocar la españolidad en el centro de su discurso: «Ceuta es España hasta la médula».


