El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, volvía a ofrecer en estas fiestas navideñas prácticamente el mismo discurso de siempre, es decir, ese que nos viene repitiendo un año tras otro desde que en febrero de 2001 accediera a la Presidencia de la Ciudad tras la moción de censura que derrocó al GIL.
El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, volvía a ofrecer en estas fiestas navideñas prácticamente el mismo discurso de siempre, es decir, ese que nos viene repitiendo un año tras otro desde que en febrero de 2001 accediera a la Presidencia de la Ciudad tras la moción de censura que derrocó al GIL.
Juan Vivas volvió a decir lo mismo, y siempre buscando soluciones a problemas que se han alargado demasiado en el tiempo y ante los que los ciudadanos lo único que pueden hacer es reírse por la falta de actitud y de aptitud para hacer frente a los mismos por parte del Gobierno local.
A pesar de haber tenido mayorías absolutas, que se han convertido en auténticas dictaduras para muchos, todo sigue igual que hace muchísimos años y este mensaje navideño es algo que suena a repetido porque ni aporta ni aportará nada novedoso.
Por esta circunstancia, habrá que esperar que se vaya acabando poco a poco esta situación de un Gobierno que únicamente favorece a unos pocos y deja de lado a muchos ceutíes. Así es difícil progresar.


