Una veintena de personas, convocadas por colectivos africanos y de defensa de los derechos humanos, ha recordado este domingo en Pamplona la muerte de 14 personas hace 8 años en la playa el Tarajal, tras ser dispersadas por fuerzas antidisturbios cuando llegaban a nado a suelo español.
Una veintena de personas, convocadas por colectivos africanos y de defensa de los derechos humanos, ha recordado este domingo en Pamplona la muerte de 14 personas hace 8 años en la playa el Tarajal, tras ser dispersadas por fuerzas antidisturbios cuando llegaban a nado a suelo español.
Sin dejar a un lado que aquella fatídica madrugada se produjo un suceso lamentable, quizás en vez de cargar las tintas contra las autoridades españolas deberían poner el foco en Marruecos, aunque claro, allí no son capaces de alzar la voz ya que podrían acabar mal. Sin embargo sí protestan y señalan a las autoridades españolas sabiendo que aquí hay mucha más permisividad.
Ya está bien de tener que aguantar manifestaciones, concentraciones, y protestas contra las autoridades españolas, son las protestas de los cobardes, de los mismos que se aprovechan de la inmigración ilegal para seguir chupando del bote, pero luego no tienen lo que hay que tener para protestar donde tienen que protestar, en Marruecos, ya que allí es donde se violan todos los derechos humanos habidos y por haber, es allí donde se juega con la vida de los migrantes, y es allí donde estas protestas seguro que nunca se verán ya que acabarían todos los manifestantes en la cárcel y apaleados.
Este tipo de protestas no son más que un puro teatro demagógico de las asociaciones y ONG que reciben subvenciones por trabajar con los migrantes, pero que prefieren desempeñar esta labor en un país como España, que las subvenciona y encima les permite manifestarse, antes que hacerlo en Marruecos o en los países de origen de estos migrantes, donde realmente radica el problema. En definitiva, falserío burdo y barato.
