Recientemente, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una de sus intervenciones en el Congreso de los Diputados se dirigió al diputado de ERC, Gabriel Rufián, como señor Abascal, en un claro lapsus que posteriormente destapó el odio que Rufián le tiene al líder de Vox, Santiago Abascal, ya que reconoció a Sánchez que perdonaba su lapsus, pero no que lo hubiera llamado Abascal.
Recientemente, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una de sus intervenciones en el Congreso de los Diputados se dirigió al diputado de ERC, Gabriel Rufián, como señor Abascal, en un claro lapsus que posteriormente destapó el odio que Rufián le tiene al líder de Vox, Santiago Abascal, ya que reconoció a Sánchez que perdonaba su lapsus, pero no que lo hubiera llamado Abascal.
Con esa apreciación, el diputado de Esquerra Republicana de Cataluña dejaba feaciente muestra de que odia al líder de Vox, un hecho desagradable este porque el odio o el rencor no debería tener cabida en esta sociedad, ya que con ello se transpasa la vida social de las personas, o en este caso la vida política.
No todo el mundo debe tener la misma ideología, es bueno que haya esa pluralidad de ideas y de posicionamiento, pero siempre desde el respeto hacia el resto, pero cuando ya existe odio o rencor desde dentro mal vamos.
Es verdad que el señor Rufián no tiene muchos seguidores, ya que es una persona que no cae bien, ni siquiera a mi, ya que se muestra siempre una ironía que raya lo soez, con alto grado de soberbia y altanería que poco bien le hace, pero si hay una cosa que es cierta es que una cosa es que no caiga bien y otra cosa llegar al odio, ese es un paso muy desagradable que nunca debería producirse si realmente queremos una sociedad que avance y crezca.
Precisamente, no es la primera vez que Rufián ha considerado que llamar a Vox fachas, machistas, racistas y extrema derecha es hacerles un favor porque es mucho más, asegurando que Vox es "una maquinaria terriblemente amoral creada, engrasada y financiada de resentimiento y odio", y aquí le deberíamos decir al señor Rufián, le dijo la sartén al cazo.
