Emilio Carreira debe guardar numerosos secretos del presidente Vivas, secretos comprometedores, que hacen que el alcalde-presidente le tenga pánico y finalmente prefiera tenerlo cerquita y regalarle un sueldo todos los meses antes de que en un arrebato incontrolado el señor Carreira diga de hablar y destruya la falsa imagen que la ciudadanía tiene del presidente.
Emilio Carreira debe guardar numerosos secretos del presidente Vivas, secretos comprometedores, que hacen que el alcalde-presidente le tenga pánico y finalmente prefiera tenerlo cerquita y regalarle un sueldo todos los meses antes de que en un arrebato incontrolado el señor Carreira diga de hablar y destruya la falsa imagen que la ciudadanía tiene del presidente.
Ese miedo hace tiempo que lo tiene Vivas hacia Carreira. Precisamente hace unos años, el señor Carreira, aprovechando que se encontraba como presidente accidental por estar Vivas en un Congreso Nacional del PP en Madrid, ofrecía una rueda de prensa ante los medios de comunicación en la que no dejó títere con cabeza, atacando no solo a Vivas, sino a todos y cuantos nombres se le pasaban por la cabeza.
Tal fue la cantidad de improperios que soltó el señor Carreira por esa boca que los propios pesos pesados el PP en Ceuta no daban crédito, ya no sólo por lo manifestado sino incluso por la caótica imagen del presidente accidental, con cara de agotamiento y sin afeitar, lo que llevó a la cúpula del PP de Ceuta a pedir el cese inmediato de Carreira a Vivas; sin embargo, este, con una palidez inusual y notablemente asustado, al ser una cuestión que solo le competía a él, desestimó su cese manteniendo al señor Carreira en su puesto y a Vivas continuando con su mandato, como siempre lo ha hecho y sigue haciendo, asustado y acojonado.
Y es precisamente ese temor el que lleva a Vivas a seguir nombrando a ciertas personas en cargos de confianza, para evitar problemas y seguir haciendo y deshaciendo lo que le venga en gana, pero siempre sin molestar a estos individuos que podrían contar muchas cosas que provocarían que Vivas tuviera que dar muchas explicaciones de su gestión, y es que cuando uno no es del todo muy claro, el problema que tiene es que se ve obligado a gobernar acojonado y asustado por lo que pueda saltar a la palestra.
