El martes por la tarde la rutina de la ciudad fue interrumpida por un suceso que, de no haber sido por la rápida actuación de tres policías locales del grupo GOA, pudo haber terminado en tragedia. Mientras realizaban sus labores habituales, estos funcionarios se encontraron con una situación crítica: un joven estaba sufriendo un ataque epiléptico y comenzaba a asfixiarse.