La repercusión del décimo aniversario de la visita de don Juan Carlos y doña Sofía a nuestra ciudad ha sido prácticamente nula. Algún que otro comentario en los medios informativos y poco más.
La repercusión del décimo aniversario de la visita de don Juan Carlos y doña Sofía a nuestra ciudad ha sido prácticamente nula. Algún que otro comentario en los medios informativos y poco más.
En la noche del viernes nuestra ciudad volvió a vivir un nuevo asalto de los inmigrantes. Unos 80 subsaharianos se lanzaron corriendo hacia el espigón del Tarajal, muchos se lanzaron al agua y trece de ellos lograron entrar nadando. Y nadie, de los que habitualmente cacarean con estos asuntos, ha dicho absolutamente nada.
Que las navieras tienen en Ceuta un importante nicho de mercado es algo que salta a la vista. Y también es cierto que en esta ciudad se “aprovechan” de la necesidad de los ceutíes para sacarle los cuartos cada vez que cruzan el Estrecho.
Que los partidos políticos miran más por sus propios intereses que por los del vecino es algo que, en muchas ocasiones, salta a la vista, sobre todo en una ciudad pequeña como Ceuta donde casi todo el mundo nos conocemos.
Que las tradiciones se están perdiendo en Ceuta es algo que salta a la vista. Cada vez hay menos ganas por celebrar algo y sí muchas ganas por poder coger el barco e irse a la península.