Después del circo y los empujones protagonizados por algunos militares el pasado Viernes Santo, intentando evitar que los periodistas hiciéramos nuestro trabajo cuando el comandante general, Javier Sancho Sifre, se acercó hasta el Santuario de Nuestra Señora de África, evitando así cualquier tipo de atentado hacia su persona, parece finalmente que este señor no es tan conocido en la ciudad o que sólo es peligroso que le pueda ocurrir algo en Semana Santa, y por eso montaron el circo que montaron, ya que el señor Sancho Sifre paseaba esta semana de forma tranquila, sin escoltas, en compañía de su familia por las calles de la ciudad, como un ciudadano más, sin que nadie lo mirara y, por supuesto, sin que nada le pasara.
