Cada año, la vuelta al cole se presenta como una mezcla de emociones para las familias. Entre las compras de material escolar, la organización de horarios y la adaptación a nuevas rutinas, muchos padres y madres enfrentan un desafío cada vez más preocupante: el incremento en la demanda de citas de psicología y psiquiatría infantil. Este año, los datos hablan por sí solos: las consultas han aumentado un 65%, y el mes de octubre se perfila como el pico más alto de la temporada.
Cada año, la vuelta al cole se presenta como una mezcla de emociones para las familias. Entre las compras de material escolar, la organización de horarios y la adaptación a nuevas rutinas, muchos padres y madres enfrentan un desafío cada vez más preocupante: el incremento en la demanda de citas de psicología y psiquiatría infantil. Este año, los datos hablan por sí solos: las consultas han aumentado un 65%, y el mes de octubre se perfila como el pico más alto de la temporada.
Este incremento no es casualidad. La presión que afrontan niños y adolescentes ha ido en aumento en los últimos tiempos. La pandemia, la incertidumbre social y las altas expectativas académicas han puesto una carga emocional sobre los más jóvenes que muchos adultos apenas pueden comprender. El retorno a las aulas, lejos de ser una experiencia meramente educativa, se ha convertido en un reto mental y emocional para muchos de ellos.
Lo preocupante es que los servicios de salud mental no están preparados para esta avalancha. Las listas de espera se alargan, y las familias, angustiadas, buscan respuestas y soluciones que tardan demasiado en llegar. Un niño que necesita atención psicológica en octubre no puede esperar hasta diciembre para ser atendido, y esta falta de respuesta oportuna solo agrava los problemas.
Sin embargo, no todo recae en los sistemas de salud. La sociedad, como conjunto, también debe revisar sus expectativas y el tipo de presión que ejercemos sobre los más pequeños. ¿Es realmente necesario que los niños se sientan sobrecargados en su educación? La competitividad y el exceso de actividades extraescolares, junto con la constante exposición a redes sociales, están cobrando una factura que apenas estamos empezando a pagar.
En definitiva, la vuelta al cole ya no es solo un tema de mochilas y libros. Es hora de que tomemos en serio el bienestar emocional de nuestros hijos. Escucharles, comprenderles y, sobre todo, darles el tiempo y espacio para ser niños, debería ser una prioridad. Las cifras no mienten, y octubre será el mes que refleje cómo la salud mental se ha convertido en un tema urgente que no podemos seguir ignorando.
