Es inaceptable que Soraya Pouso, quien acudió el pasado viernes a RTVCE, utilice un medio público para descalificar a los estudiantes de nuestra ciudad. Señalar a unos jóvenes que se manifiestan legítimamente en defensa de su futuro académico como "fiesteros" o insinuar que solo buscan perder clase es una falta de respeto y una visión simplista de una realidad mucho más compleja. Los estudiantes están preocupados por su porvenir, especialmente en un tema tan delicado como la EVAU, cuyo formato sigue siendo incierto por la falta de información de la Universidad de Granada.
Es inaceptable que Soraya Pouso, quien acudió el pasado viernes a RTVCE, utilice un medio público para descalificar a los estudiantes de nuestra ciudad. Señalar a unos jóvenes que se manifiestan legítimamente en defensa de su futuro académico como "fiesteros" o insinuar que solo buscan perder clase es una falta de respeto y una visión simplista de una realidad mucho más compleja. Los estudiantes están preocupados por su porvenir, especialmente en un tema tan delicado como la EVAU, cuyo formato sigue siendo incierto por la falta de información de la Universidad de Granada.
Resulta alarmante que alguien como Pouso, que se presentó en un medio pagado por todos los ceutíes, utilice su plataforma para arremeter contra la juventud, en lugar de solidarizarse con su justa reivindicación. Al calificar a los jóvenes como irresponsables y poco comprometidos, no solo demuestra una falta de empatía, sino también un desconocimiento profundo de la situación que atraviesan estos estudiantes. En lugar de cuestionar a quienes deben organizar el examen, prefiere culpar a los más vulnerables en este proceso.
Si algo debemos exigir de RTVCE, un ente público financiado por los impuestos de todos, es responsabilidad y equilibrio en sus contenidos. No podemos tolerar que personas como Soraya Pouso sigan teniendo espacio para lanzar comentarios tan desafortunados que solo contribuyen a desprestigiar a nuestra juventud. Los estudiantes tienen derecho a manifestarse, a exigir claridad sobre su futuro, y a que se les respete como lo que son: ciudadanos preocupados por su formación.
Es fundamental que RTVCE, como medio público, revise los perfiles que invita a sus programas. No podemos permitir que la voz de la descalificación y el menosprecio siga teniendo altavoces en nuestra televisión local. La libertad de expresión es un derecho, pero también lo es la responsabilidad que conlleva estar ante un micrófono. Y aquellos que no sepan ejercerla de manera respetuosa no deberían volver a ocupar ese espacio.
