Ceuta celebra con orgullo su II Semana Gastronómica Sostenible, una oportunidad única para que nuestros chefs de renombre brillen frente a... bueno, ¿a quién exactamente? Si bien el evento se presenta como un escaparate culinario internacional, lo cierto es que el supuesto aluvión de turistas que deberían disfrutar de esta fiesta de los sabores sigue siendo más un sueño que una realidad. Porque, claro, todos sabemos que Ceuta está repleta, a diario, con miles de turistas deseosos de probar nuestras tapas, ¿verdad? ¡Menudo festín!
Ceuta celebra con orgullo su II Semana Gastronómica Sostenible, una oportunidad única para que nuestros chefs de renombre brillen frente a... bueno, ¿a quién exactamente? Si bien el evento se presenta como un escaparate culinario internacional, lo cierto es que el supuesto aluvión de turistas que deberían disfrutar de esta fiesta de los sabores sigue siendo más un sueño que una realidad. Porque, claro, todos sabemos que Ceuta está repleta, a diario, con miles de turistas deseosos de probar nuestras tapas, ¿verdad? ¡Menudo festín!
La realidad, por desgracia, es que, mientras nos vendemos como el próximo destino gastronómico del Mediterráneo, la ciudad sigue luchando por atraer un flujo constante de visitantes. No es que nuestros chefs no sean talentosos, todo lo contrario; pero, ¿de qué sirve tanto esfuerzo si al final el público sigue siendo más local que internacional? Sin duda, la Ruta de la Tapa Perfecta es un plan tentador... para los mismos de siempre.
En lugar de invertir en iniciativas que verdaderamente pongan a Ceuta en el mapa turístico, seguimos apostando por eventos que suenan muy bien en papel, pero que no logran el impacto deseado. La sostenibilidad está muy bien, pero primero necesitamos turistas que vengan a disfrutarla. Mientras tanto, nos queda celebrar esta Semana Gastronómica como si fuese un éxito rotundo, al menos de puertas para adentro.
Quizá sea hora de replantearse cómo atraer a esos tan ansiados visitantes diarios. Tal vez la clave no esté en organizar eventos vistosos, sino en crear una estrategia real que invite a descubrir Ceuta de una manera más completa y constante. Porque, seamos honestos, hasta que no tengamos el turismo que decimos tener, lo único sostenible será nuestro deseo de que, algún día, esos turistas lleguen.
