Mi Rincón
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La reciente adjudicación del contrato para dotar a la Policía Local de un vehículo destinado a la Unidad de Violencia de Género ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión incómoda: ¿está nuestra policía local priorizando lo que le corresponde o desviando sus funciones hacia terrenos que no son de su competencia? No se trata de restar importancia a la violencia de género —una lacra que debe combatirse desde todos los frentes—, sino de preguntarse si tiene sentido que una policía municipal asuma tareas para las que, según la legislación vigente, no tiene competencias plenas.

La reciente adjudicación del contrato para dotar a la Policía Local de un vehículo destinado a la Unidad de Violencia de Género ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión incómoda: ¿está nuestra policía local priorizando lo que le corresponde o desviando sus funciones hacia terrenos que no son de su competencia? No se trata de restar importancia a la violencia de género —una lacra que debe combatirse desde todos los frentes—, sino de preguntarse si tiene sentido que una policía municipal asuma tareas para las que, según la legislación vigente, no tiene competencias plenas.

Mientras tanto, las funciones que sí son propias de la Policía Local siguen acumulando polvo en un cajón. La vigilancia del cumplimiento de las ordenanzas municipales, especialmente en materia de medio ambiente o convivencia ciudadana, brilla por su ausencia. Basta con pasear por ciertas zonas de la ciudad para darse cuenta de que hay contenedores rebosando, solares convertidos en vertederos y ruidos nocturnos que nadie controla. ¿Dónde están esos agentes cuando los vecinos los necesitan para lo que realmente les toca?

Activar unidades específicas para áreas sensibles como la violencia de género suena muy bien de cara a la galería, pero en la práctica se traduce en una duplicidad de funciones ya cubiertas por la Policía Nacional. La Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deja bastante claro qué corresponde a quién, y la protección a víctimas de este tipo de delitos no es competencia directa de la Policía Local, salvo en tareas de apoyo. ¿Estamos invirtiendo recursos —vehículos incluidos— en funciones que deberían coordinarse, no duplicarse?

Quizá el problema esté en esa constante tentación de aparentar más de lo que se hace. Crear grupos, anunciar unidades, entregar coches… todo suena muy bien en una nota de prensa. Pero los ciudadanos no necesitan marketing institucional, necesitan policías que estén donde deben estar, haciendo lo que les corresponde por ley. Y eso, ahora mismo, no está ocurriendo.

Sería bueno que el Ayuntamiento y la propia Jefatura de la Policía Local revisaran el rumbo. Porque mientras se multiplican los recursos para funciones que no son propias, se abandonan aquellas que afectan directamente al día a día de los vecinos. Y si algo espera un ciudadano de su policía municipal, es que vele por su entorno más cercano. Lo demás, por mucho vehículo nuevo que se estrene, es salirse de la ruta.

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Ceuta, Domingo 02 de Agosto del 2026

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