Ceuta no puede seguir parcheando su sistema educativo con soluciones temporales. La mayoría de nuestros centros escolares arrastran décadas de antigüedad, y con ellas vienen problemas estructurales, falta de espacio y limitaciones para adaptar la enseñanza a los tiempos que corren. No se trata solo de reformar lo viejo, sino de imaginar algo nuevo, ambicioso y acorde al futuro que merecen nuestros jóvenes.
Ceuta no puede seguir parcheando su sistema educativo con soluciones temporales. La mayoría de nuestros centros escolares arrastran décadas de antigüedad, y con ellas vienen problemas estructurales, falta de espacio y limitaciones para adaptar la enseñanza a los tiempos que corren. No se trata solo de reformar lo viejo, sino de imaginar algo nuevo, ambicioso y acorde al futuro que merecen nuestros jóvenes.
La propuesta de un Campus de la Educación en el extrarradio no es ninguna locura. Al contrario, es una idea sensata y transformadora: concentrar en un solo espacio moderno, accesible y bien conectado todas las etapas educativas —Primaria, Secundaria, Bachillerato e incluso universidad— permitiría una mejor planificación de recursos, más igualdad de oportunidades y un entorno pensado para educar, no solo para contener alumnos.
Ese campus podría ocupar, por ejemplo, la zona del antiguo cuartel de Caballería, desde arriba hasta abajo, con nuevas infraestructuras, carreteras ampliadas y transporte adecuado. No es un gasto: es una inversión en futuro, cohesión social y dignidad educativa. Lo contrario es seguir encajando aulas en edificios que ya no dan más de sí.
Ceuta lleva años pidiendo más profesores, más medios y menos ratios, pero también hace falta pensar a lo grande. No se puede aspirar a una educación de calidad si los espacios son los mismos que hace cincuenta años. El contexto urbano de Ceuta obliga a repensar el modelo, y esta puede ser la oportunidad perfecta para hacerlo.
Es el momento de que las administraciones —local, nacional y europea si hace falta— se sienten a planificar una transformación educativa real. Ceuta no puede quedarse atrás ni seguir esperando a que se caigan techos para actuar. Lo que necesitamos es una visión de futuro, no más parches. Y ese futuro empieza por construirlo donde haya espacio para crecer.
