Si algo no tiene ni pies ni cabeza, es la idea de crear un convenio único para todas las empresas municipales. Cada una tiene sus propias características, sus necesidades y, por supuesto, sus particularidades laborales. Meterlas a todas en el mismo saco es, como poco, una locura. Pero ahí está la consejera de Hacienda, Kissy Chandiramani, anunciando que el Gobierno va a trabajar en ello, como si de verdad fuera viable sin generar un caos monumental.
Si algo no tiene ni pies ni cabeza, es la idea de crear un convenio único para todas las empresas municipales. Cada una tiene sus propias características, sus necesidades y, por supuesto, sus particularidades laborales. Meterlas a todas en el mismo saco es, como poco, una locura. Pero ahí está la consejera de Hacienda, Kissy Chandiramani, anunciando que el Gobierno va a trabajar en ello, como si de verdad fuera viable sin generar un caos monumental.
Y no es que no se pueda hacer, claro que se puede. Como tantas otras cosas que se pueden hacer y que luego terminan en desastre. Pero lo curioso es que mientras el Ejecutivo se embarca en esta paranoia, Gaitán se apunta un tanto con la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), cuando la realidad es que su papel ha sido más bien decorativo. Quienes realmente han sacado adelante ese trabajo han sido el director general, Emilio Carreira, su equipo técnico y los sindicatos, que han hecho todo el esfuerzo mientras el consejero pasaba por ahí.
Así que ahora tenemos a un Gobierno que quiere unificar lo que, por definición, debería mantenerse diferenciado. Porque no es lo mismo trabajar en Amgevicesa que en Obimace, ni en la televisión pública que en el Parque Marítimo. Pero da igual, la ocurrencia ya está en marcha y, como en otras ocasiones, lo más probable es que termine en otro experimento fallido.
Ceuta necesita soluciones serias y no ideas peregrinas. Y sobre todo, necesita que quienes gobiernan sean conscientes de sus propias limitaciones. La RPT es un ejemplo de cómo las cosas pueden salir adelante cuando se trabaja con rigor y sin postureos políticos. Quizá deberían tomar nota antes de embarcarse en otra batalla perdida.
