Mi Rincón
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Pasear por algunas calles de nuestra ciudad se ha convertido en una carrera de obstáculos. Terrazas que ocupan más espacio del que deberían, mesas invadiendo aceras, y en muchos casos, ni un hueco digno para que pase un peatón, una persona con movilidad reducida o una madre con carrito. Y la pregunta es inevitable: ¿están todas estas terrazas realmente autorizadas?

Pasear por algunas calles de nuestra ciudad se ha convertido en una carrera de obstáculos. Terrazas que ocupan más espacio del que deberían, mesas invadiendo aceras, y en muchos casos, ni un hueco digno para que pase un peatón, una persona con movilidad reducida o una madre con carrito. Y la pregunta es inevitable: ¿están todas estas terrazas realmente autorizadas?

La sensación general es que algunas se han extendido sin control, como si cada establecimiento marcara su propio territorio sin que nadie lo supervise. Hay casos tan llamativos que cuesta creer que hayan sido aprobados por los servicios técnicos del Ayuntamiento. Espacios ocupados que parecen arbitrarios, sin respetar zonas de paso ni criterios de accesibilidad, y que alteran el equilibrio entre actividad económica y convivencia urbana.

Y entonces, surge otra pregunta más inquietante aún: ¿quién controla todo esto? ¿Existen inspecciones reales? ¿Se revisan las licencias? ¿Hay sanciones para quienes incumplen? O, por el contrario, ¿estamos ante una permisividad intencionada, donde el desorden se tolera por conveniencia política o económica?

No se trata de ir contra la hostelería, ni mucho menos. Las terrazas son parte del paisaje urbano, generan empleo y vida en las calles. Pero su proliferación sin orden ni medida convierte un derecho legítimo en un abuso del espacio público, que pertenece a todos.

Urge una regulación clara, transparente y, sobre todo, una vigilancia efectiva. Porque la ciudad no puede quedar secuestrada por intereses particulares ni por el “vale todo” que algunos han confundido con libertad. Lo que está en juego es la convivencia, la accesibilidad y el respeto a los espacios comunes.

No pedimos que se retiren las terrazas, pedimos algo más sencillo: que se cumpla la norma y que se haga cumplir para todos por igual. Porque sin reglas claras, lo que florece no es la hostelería, sino el desorden.

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Ceuta, Domingo 02 de Agosto del 2026

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