Cuando se va la luz en Ceuta, lo sufrimos todos, pero lo paga —literalmente— el consumidor. Y no es justo. En otras partes del país ya se están alzando voces que piden una bajada del IVA de la factura eléctrica para que los apagones no repercutan en el bolsillo de quienes nada tienen que ver con las averías o los cortes. Aquí deberíamos tomar nota, y no solo eso: deberíamos ir más allá.
Cuando se va la luz en Ceuta, lo sufrimos todos, pero lo paga —literalmente— el consumidor. Y no es justo. En otras partes del país ya se están alzando voces que piden una bajada del IVA de la factura eléctrica para que los apagones no repercutan en el bolsillo de quienes nada tienen que ver con las averías o los cortes. Aquí deberíamos tomar nota, y no solo eso: deberíamos ir más allá.
Si Ceuta tiene competencias y músculo económico suficiente para asumir determinadas bonificaciones fiscales, ¿por qué no suprimir el IVA de la luz y el agua cada vez que hay interrupciones del servicio? No hablamos de caridad ni de favores, sino de justicia. ¿Por qué pagar por algo que no se ha consumido? ¿Por qué seguir cobrando impuestos sobre servicios que no se prestan en condiciones?
Esta ciudad ha demostrado más de una vez que, con voluntad política, puede tomar decisiones valientes. Rebajar o eliminar el impuesto indirecto cuando se produce un corte de luz o de agua no es ninguna locura; es, simplemente, ponerse del lado del ciudadano. Y no sería un gesto aislado, sino una manera coherente de defender a la población frente a problemas estructurales que no cesan.
Además, no hablamos de cortes anecdóticos: en Ceuta los apagones son frecuentes y muchas veces afectan al comercio, a la vida doméstica, a la salud de las personas mayores o dependientes. Ya está bien de cargar con todo. Si falla el servicio, que no se note en la factura.
Lo que se pide no es privilegio, es sentido común. Y si otras regiones lo están planteando con firmeza, Ceuta debería ser la primera en aplicarlo. Porque aquí no solo se va la luz: se va la paciencia, pero nunca las ganas de exigir lo que es de justicia.
