Mi Rincón
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El MDyC vuelve a poner sobre la mesa el precio de los carburantes y pide revisar el gravamen que soporta Ceuta. Bienvenido sea el debate. Pero ya puestos a abrir el melón, abrámoslo entero. Porque el problema del bolsillo del ceutí no empieza y termina cuando mete la manguera en el depósito. Ahí están también el butano, la ITV, el agua, la basura, la luz, el IBI, el impuesto de circulación y una lista de recibos que, sumados, hacen que llegar a final de mes sea cada vez menos sencillo.

El MDyC vuelve a poner sobre la mesa el precio de los carburantes y pide revisar el gravamen que soporta Ceuta. Bienvenido sea el debate. Pero ya puestos a abrir el melón, abrámoslo entero. Porque el problema del bolsillo del ceutí no empieza y termina cuando mete la manguera en el depósito. Ahí están también el butano, la ITV, el agua, la basura, la luz, el IBI, el impuesto de circulación y una lista de recibos que, sumados, hacen que llegar a final de mes sea cada vez menos sencillo.

Ceuta tiene para 2026 un presupuesto consolidado de casi 424 millones de euros. Con unas cuentas de semejante dimensión, resulta perfectamente legítimo preguntarse si existe margen para diseñar una política fiscal que se note de verdad en las economías familiares. No hablamos de regalar nada ni de vaciar las arcas públicas, sino de establecer prioridades y estudiar hasta dónde pueden reducirse impuestos, tasas y precios públicos sin poner en peligro los servicios esenciales.

Porque subvencionar asociaciones, sindicatos, clubes deportivos, entidades sociales, culturales y toda clase de proyectos puede tener una justificación y una utilidad pública. Pero precisamente por eso cada euro destinado a estas partidas debe estar sometido a una pregunta sencilla: ¿es imprescindible, está suficientemente justificado y beneficia realmente al conjunto de Ceuta? El propio presupuesto contempla numerosas subvenciones y programas de esta naturaleza.

Quizás haya llegado el momento de revisar el modelo de arriba abajo. Antes de crear otra ayuda, otro convenio o incrementar otra partida, convendría mirar el recibo que paga cualquier familia ceutí cada mes. Una administración también puede hacer política social dejando dinero en el bolsillo del ciudadano: rebajando donde sea posible el IBI, aliviando tasas, buscando fórmulas para contener el agua o la basura y utilizando las peculiaridades fiscales de Ceuta para abaratar realmente la vida.

El debate de los carburantes puede ser un buen comienzo, pero no debería quedarse ahí. Con casi 424 millones de presupuesto, los ceutíes tienen derecho a preguntar cuánto de ese dinero vuelve directamente a sus bolsillos en forma de menor presión fiscal y mejores servicios. Las subvenciones pueden ser necesarias; los convenios, también. Pero antes de repartir hacia fuera conviene recordar quién llena la caja: primero, los ceutíes.

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Ceuta, Lunes 05 de Octubre del 2026

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