Tres personas detenidas, una de ellas menor de edad, y más de 48 kilos de hachís incautados en apenas unas horas. Así se resume la última intervención de la Guardia Civil en el puerto de Ceuta. No es un hecho aislado ni una novedad escandalosa, sino otra página en una historia que se repite con demasiada frecuencia y que, desgraciadamente, muchos ya asumen como parte del paisaje habitual.
Tres personas detenidas, una de ellas menor de edad, y más de 48 kilos de hachís incautados en apenas unas horas. Así se resume la última intervención de la Guardia Civil en el puerto de Ceuta. No es un hecho aislado ni una novedad escandalosa, sino otra página en una historia que se repite con demasiada frecuencia y que, desgraciadamente, muchos ya asumen como parte del paisaje habitual.
Lo preocupante no es solo la cantidad de droga interceptada, sino quién la transportaba. Que un menor se vea implicado en este tipo de delitos debería encender todas las alarmas, no solo judiciales, sino también sociales y políticas. Es evidente que detrás de cada adolescente detenido hay un entramado que lo usa como peón desechable, como carne de cañón para un negocio millonario.
Ceuta, por su situación geográfica, es especialmente vulnerable al tráfico de drogas. Pero eso no puede servir como excusa para mirar hacia otro lado o tratar estas noticias con frialdad burocrática. Hay que ir más allá de la detención y preguntarse qué está fallando: en los barrios, en los centros educativos, en los servicios sociales, en las oportunidades que nunca llegan.
La respuesta no puede limitarse a aplaudir la labor de los agentes —que hacen su trabajo con profesionalidad y medios limitados— y seguir como si nada. Es necesario reforzar la prevención, recuperar a esos menores antes de que sea demasiado tarde y ofrecer salidas reales a quienes ahora solo encuentran puertas cerradas.
Porque mientras un chaval de 16 años siga viendo en una maleta llena de hachís una oportunidad en vez de una condena, Ceuta tendrá un problema muy serio. Y no bastará con detener a los de siempre.
