Que el INGESA refuerce el Hospital Universitario de Ceuta con cinco nuevos especialistas es una buena noticia, de esas que en principio se reciben con alivio. Porque todo lo que sea sumar médicos en un sistema sanitario tan exigido como el nuestro debería ser motivo de esperanza. Pero claro, la pregunta cae por su propio peso y no es nueva en la calle: si llegan más profesionales, ¿por qué seguimos con listas de espera que parecen no tener fin?
Que el INGESA refuerce el Hospital Universitario de Ceuta con cinco nuevos especialistas es una buena noticia, de esas que en principio se reciben con alivio. Porque todo lo que sea sumar médicos en un sistema sanitario tan exigido como el nuestro debería ser motivo de esperanza. Pero claro, la pregunta cae por su propio peso y no es nueva en la calle: si llegan más profesionales, ¿por qué seguimos con listas de espera que parecen no tener fin?
Porque una cosa es lo que se anuncia y otra muy distinta lo que luego se vive en el día a día. Quien haya tenido que pedir cita para una especialidad sabe que la paciencia se pone a prueba demasiado a menudo. Meses para una consulta, más meses para una prueba, y en medio la sensación de que el tiempo en sanidad corre a otra velocidad, una que no siempre acompaña al paciente.
Y aquí es donde el asunto se complica. No todo se arregla fichando médicos, aunque evidentemente ayudan —y mucho—. Hay especialidades saturadas, bajas que no siempre se cubren rápido, una presión asistencial enorme y una demanda que no deja de crecer. En ciudades como Ceuta, además, el contexto es todavía más delicado. Pero explicado así, en frío, no consuela demasiado a quien lleva esperando desde hace demasiado.
Por eso quizá lo que falta no es solo refuerzo, sino que alguien explique con claridad qué mejora realmente cada incorporación. Porque a veces el problema no es solo la falta de medios, sino la sensación de que todo se anuncia pero poco cambia. Y cuando la gente deja de notar mejoras, da igual el número de profesionales que se sumen a la plantilla: la percepción sigue siendo la misma.
Al final, lo que se pide es bastante sencillo. No grandes discursos ni cifras, sino algo tan básico como poder ser atendido en un plazo razonable cuando uno lo necesita. Y mientras eso no llegue, cada nuevo especialista será una buena noticia… sí, pero también otra pregunta en voz baja: “¿y esto cuándo se nota de verdad?”
