Hay días en los que el corazón se llena de ganas, pero el cielo no acompaña. Este Martes Santo, Ceuta se quedó con el alma en vilo, mirando al cielo y esperando un milagro que no llegó. El viento soplaba con fuerza y la amenaza de lluvia fue suficiente para que la Hermandad del Encuentro decidiera, con dolor y responsabilidad, no salir en procesión. No fue una decisión fácil, pero sí fue sabia. Porque cuando se quiere tanto a un Titular, se le cuida por encima de todo.
Hay días en los que el corazón se llena de ganas, pero el cielo no acompaña. Este Martes Santo, Ceuta se quedó con el alma en vilo, mirando al cielo y esperando un milagro que no llegó. El viento soplaba con fuerza y la amenaza de lluvia fue suficiente para que la Hermandad del Encuentro decidiera, con dolor y responsabilidad, no salir en procesión. No fue una decisión fácil, pero sí fue sabia. Porque cuando se quiere tanto a un Titular, se le cuida por encima de todo.
El Cristo de la Buena Muerte y la Virgen del Amor se quedaron sin ese Encuentro que tantas emociones despierta. No hubo marcha real, ni tambores marcando el paso, ni saetas rompiendo el silencio. Pero sí hubo fe. Una fe que no necesita calles para caminar, porque sabe recogerse en una capilla llena de lágrimas, promesas y oraciones en voz baja.
El Encuentro no fue de mármol ni de acera, sino de miradas al cielo, de abrazos entre hermanos y de un “el año que viene, si Dios quiere” que resonaba con la fuerza de quien sabe que esto va más allá de una procesión. Porque la Semana Santa no se suspende, se vive desde el interior cuando el exterior se pone rebelde.
A veces, las ausencias también hablan. Y este Martes Santo, el silencio de la calle se llenó con los sentimientos de un pueblo que entiende que la fe no se moja, ni se la lleva el viento. Que el paso más firme es el que se da desde el corazón.
Y así, entre nubes y suspiros, Ceuta entendió que aunque el Encuentro no salió a las calles, sí se dio, profundo e íntimo, en cada devoto que miró al cielo y supo que, aunque no hubo procesión, sí hubo Semana Santa.
