Otro apuñalamiento, esta vez a un menor en Juan Carlos I, vuelve a poner sobre la mesa una realidad inquietante: la seguridad en Ceuta necesita una reestructuración urgente. No se trata de acusar a uno u otro cuerpo policial, sino de reconocer que, si no trabajamos de forma coordinada, estos sucesos seguirán ocurriendo. Lo que debería ser una prioridad, garantizar la seguridad ciudadana, parece quedar en segundo plano entre rivalidades innecesarias. ¿Es tan difícil que los cuerpos de seguridad colaboren y se dejen de juegos de egos?
Otro apuñalamiento, esta vez a un menor en Juan Carlos I, vuelve a poner sobre la mesa una realidad inquietante: la seguridad en Ceuta necesita una reestructuración urgente. No se trata de acusar a uno u otro cuerpo policial, sino de reconocer que, si no trabajamos de forma coordinada, estos sucesos seguirán ocurriendo. Lo que debería ser una prioridad, garantizar la seguridad ciudadana, parece quedar en segundo plano entre rivalidades innecesarias. ¿Es tan difícil que los cuerpos de seguridad colaboren y se dejen de juegos de egos?
Cada vez es más evidente que la solución no radica en la cantidad de uniformes que se ven por la calle, sino en la coordinación entre los que los visten, ya sea de verde, azul o blanco. Los ciudadanos no queremos saber quién tiene más competencias o más responsabilidad. Lo que necesitamos es caminar tranquilos por nuestras calles, saber que, en cualquier momento, un agente preparado estará ahí para protegernos.
Es alarmante que estos problemas de coordinación persistan mientras los crímenes violentos aumentan. ¿Acaso la delegada del Gobierno no ve lo que ocurre? O peor aún, ¿lo ve y decide mirar para otro lado? Los ceutíes merecemos una respuesta clara y, sobre todo, una acción eficaz. No necesitamos más promesas ni excusas; necesitamos resultados.
La seguridad es un derecho fundamental, y si las fuerzas no se unifican bajo un objetivo común, quien pierde somos todos nosotros. Ya no podemos permitirnos más apuñalamientos, más violencia, ni más indiferencia. Es hora de que trabajen juntos, y dejen sus diferencias, porque la seguridad de Ceuta no espera.
El cambio empieza cuando se prioriza lo que de verdad importa: proteger a los ciudadanos.
