Decir que la inseguridad es “subjetiva” puede resultar una afirmación cómoda desde un despacho de Madrid, pero bastante más difícil de asumir para quienes viven el día a día en Ceuta. Y más todavía cuando el propio presidente de la Ciudad, Juan Jesús Vivas, recuerda que no estamos hablando únicamente de sensaciones, sino de unos datos que reflejan un incremento de los delitos y de la inseguridad.
Decir que la inseguridad es “subjetiva” puede resultar una afirmación cómoda desde un despacho de Madrid, pero bastante más difícil de asumir para quienes viven el día a día en Ceuta. Y más todavía cuando el propio presidente de la Ciudad, Juan Jesús Vivas, recuerda que no estamos hablando únicamente de sensaciones, sino de unos datos que reflejan un incremento de los delitos y de la inseguridad.
El problema no es solo la palabra elegida por Fernando Grande-Marlaska, sino la distancia que existe entre determinados discursos oficiales y lo que se percibe en la calle. Ceuta viene soportando desde hace semanas una situación extraordinaria, con una presión migratoria sin precedentes recientes, recursos públicos tensionados y una sensación de incertidumbre que no desaparece porque desde el Gobierno se califique de “subjetiva”.
Además, las palabras de Vivas ponen sobre la mesa una contradicción difícil de ignorar. El presidente recuerda que el mismo ministro que ahora habla de percepción subjetiva fue quien el 1 de agosto aseguró que la ciudad estaba recuperando la normalidad mientras hablaba de 2.500 migrantes. Después se supo que las cifras eran muy superiores. Si entonces los datos no reflejaban toda la realidad, quizá convendría ser especialmente prudente antes de negar ahora lo que ocurre en las calles.
Ceuta no necesita que nadie maquille su realidad, pero tampoco necesita discursos alarmistas. Necesita que las instituciones reconozcan los problemas, aporten datos transparentes y actúen con todos los medios disponibles. La seguridad no debería convertirse en una cuestión de opiniones políticas: cuando los delitos aumentan, lo responsable es admitirlo y buscar soluciones.
Porque una cosa es debatir sobre las causas, las cifras o las responsabilidades y otra muy distinta intentar convencer a los ceutíes de que aquello que ven y viven no existe. La realidad podrá analizarse desde muchos puntos de vista, pero difícilmente puede considerarse subjetiva cuando los propios datos empiezan a hablar por sí solos.