Lo que está sucediendo en el IES Abyla es inaceptable. Los estudiantes de Bachillerato nocturno se ven obligados a aprender en una clase que no está preparada para albergar a tantas personas. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI, con todos los avances que se pregonan, tengamos a más de 60 alumnos en un aula para 30, sin ni siquiera mesas donde apoyar sus cuadernos? Esto no es un entorno educativo digno y, desde luego, no es lo que se merecen estos jóvenes que buscan mejorar su futuro.
Lo que está sucediendo en el IES Abyla es inaceptable. Los estudiantes de Bachillerato nocturno se ven obligados a aprender en una clase que no está preparada para albergar a tantas personas. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI, con todos los avances que se pregonan, tengamos a más de 60 alumnos en un aula para 30, sin ni siquiera mesas donde apoyar sus cuadernos? Esto no es un entorno educativo digno y, desde luego, no es lo que se merecen estos jóvenes que buscan mejorar su futuro.
La Dirección Provincial del Ministerio de Educación en Ceuta tiene mucho que responder. No es normal que el curso ya esté avanzado y estos problemas sigan sin solución. ¿Dónde está la planificación? ¿Cómo es posible que no se tomen medidas urgentes ante semejante sobrecarga en las aulas? Los estudiantes tienen derecho a una educación en condiciones, y la gestión educativa debería estar velando por ello, no permitiendo situaciones tan precarias.
Y no podemos dejar de lado a la delegada del Gobierno, Cristina Pérez, quien parece estar al margen de todo esto. Su responsabilidad también es intervenir cuando los servicios públicos, como la educación, no están cumpliendo. Pero en lugar de eso, se mantiene en silencio, mientras los alumnos del IES Abyla sufren estas condiciones. Es inadmisible que estas cosas se consientan, como si no fuera un problema grave.
La educación no es un favor, es un derecho. No podemos permitir que la dejadez y la falta de acción de las autoridades sigan condenando a estos estudiantes a aprender en condiciones tan deficientes. Es hora de que tanto la Dirección Provincial como la Delegación del Gobierno tomen cartas en el asunto y solucionen esta situación de una vez por todas. Basta ya de excusas.
El futuro de nuestros jóvenes está en juego, y no podemos fallarles.
