Mi Rincón
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Hay ironías del destino que resultan casi un insulto a la memoria colectiva, macabras paradojas geográficas que ofenden la dignidad de un pueblo. En Ceuta, una de estas afrentas se levanta, día tras día, en la mismísima calle Daoíz. Allí tiene instalada su sede el Partido Socialista, el mismo PSOE de Pedro Sánchez que ha claudicado ante Marruecos, que ha rendido nuestra soberanía y que ha convertido la traición en su única política de Estado. Que un partido que se arrodilla sistemáticamente ante Rabat ocupe una vía con ese nombre no es solo una contradicción hiriente; es una auténtica profanación de nuestra historia.

Hay ironías del destino que resultan casi un insulto a la memoria colectiva, macabras paradojas geográficas que ofenden la dignidad de un pueblo. En Ceuta, una de estas afrentas se levanta, día tras día, en la mismísima calle Daoíz. Allí tiene instalada su sede el Partido Socialista, el mismo PSOE de Pedro Sánchez que ha claudicado ante Marruecos, que ha rendido nuestra soberanía y que ha convertido la traición en su única política de Estado. Que un partido que se arrodilla sistemáticamente ante Rabat ocupe una vía con ese nombre no es solo una contradicción hiriente; es una auténtica profanación de nuestra historia.

Para entender la magnitud de este ultraje, hay que tener memoria, un ejercicio que el sanchismo detesta. Antes de inmortalizarse como el héroe absoluto del Levantamiento del 2 de mayo en el madrileño Parque de Monteleón, el entonces subteniente de artillería Luis Daoíz tuvo su bautismo de fuego defendiendo nuestra ciudad. Entre 1790 y 1791, cuando Ceuta sufría un asedio durísimo y feroz por parte de las fuerzas marroquíes, Daoíz no miró hacia otro lado. Se ofreció voluntario y acudió a la plaza al mando de una batería de su regimiento, jugándose la vida en nuestros baluartes para frenar las ambiciones de conquista del país vecino.

Ese es el verdadero peso de la calle Daoíz: valentía, defensa inquebrantable de la integridad territorial, honor y lealtad a España frente a las acometidas de Marruecos. Un legado glorioso que contrasta de forma repugnante con la actitud cobarde y entreguista del PSOE actual. Mientras Daoíz derramaba sudor y sangre para mantener a Ceuta a salvo del asedio alauita, los inquilinos que hoy usurpan esa calle se dedican a blanquear invasiones migratorias, a tragar con chantajes diplomáticos y a regalar la dignidad de los ceutíes a cambio de sostener el circo político en La Moncloa.

La calle Daoíz rezuma una historia de heroísmo que le queda infinitamente grande a las siglas que hoy cuelgan en su fachada. La vía tiene muchísimo más honor que la sede que la ocupa. Un partido que ha vendido a Ceuta y que actúa como obediente vasallo del mismo país que nos asedió en el siglo XVIII no tiene la catadura moral para domiciliarse en un lugar que rinde tributo a quien nos defendió con los cañones por delante. Las cosas claras: con su traición a cuestas, los socialistas ensucian el nombre de esa calle. Sobran en esa vía histórica. Y, visto su desprecio por nuestra tierra, sobran también en Ceuta.

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Ceuta, Jueves 10 de Septiembre del 2026

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