En una administración muchas veces criticada, los verdaderos pilares son quienes, día tras día, sacan adelante la maquinaria del servicio público. Esta semana, la Ciudad Autónoma ha rendido un merecido homenaje a 126 funcionarios por sus 25 y 35 años de servicio. Una cifra que no solo habla de compromiso, sino también de paciencia, profesionalidad y constancia en un entorno que no siempre lo pone fácil.
En una administración muchas veces criticada, los verdaderos pilares son quienes, día tras día, sacan adelante la maquinaria del servicio público. Esta semana, la Ciudad Autónoma ha rendido un merecido homenaje a 126 funcionarios por sus 25 y 35 años de servicio. Una cifra que no solo habla de compromiso, sino también de paciencia, profesionalidad y constancia en un entorno que no siempre lo pone fácil.
En un momento en el que lo público se mira con lupa, y a menudo con desdén, reconocer la entrega de estos trabajadores es más que un acto simbólico: es justicia. Porque detrás de cada expediente resuelto, cada trámite atendido o cada tarea administrativa bien hecha, hay una persona que ha puesto su tiempo y energía al servicio de los demás. Y eso merece algo más que un diploma o una medalla; merece gratitud sincera.
Los funcionarios, muchas veces invisibles y otras tantas cuestionados, son esenciales para que la ciudad funcione. Y aunque como en cualquier colectivo hay luces y sombras, hoy toca poner el foco en lo positivo: en esos años de entrega callada que han permitido que Ceuta siga avanzando, con más o menos recursos, con más o menos reconocimiento.
Por eso, desde aquí, felicitamos a todos los homenajeados. Que este gesto institucional no sea solo un paréntesis emotivo, sino un recordatorio de lo importante que es cuidar, valorar y apoyar al personal público. Porque cuando ellos fallan, lo notamos todos.
Gracias por estar ahí, siempre.
