A veces cuesta creer que todavía tengamos que alzar la voz por lo obvio. Que la Asociación de Autismo de Ceuta haya tenido que sumarse a las reivindicaciones de la Asociación TDHA de Ceuta demuestra que, por desgracia, lo esencial sigue sin estar garantizado. Hablamos de derechos, de apoyos, de recursos… no de privilegios ni de caprichos. Hablamos de personas, de niños, de familias que solo piden lo justo: comprensión, atención especializada y políticas públicas que estén a la altura.
A veces cuesta creer que todavía tengamos que alzar la voz por lo obvio. Que la Asociación de Autismo de Ceuta haya tenido que sumarse a las reivindicaciones de la Asociación TDHA de Ceuta demuestra que, por desgracia, lo esencial sigue sin estar garantizado. Hablamos de derechos, de apoyos, de recursos… no de privilegios ni de caprichos. Hablamos de personas, de niños, de familias que solo piden lo justo: comprensión, atención especializada y políticas públicas que estén a la altura.
Es incomprensible que, a estas alturas, todavía haya que reclamar algo tan básico como una mayor implicación de las administraciones para que nadie quede atrás. ¿De verdad es tan complicado poner medios? ¿De verdad hay que mendigar recursos para que los centros escolares estén preparados, para que haya profesionales suficientes, para que se respete la diversidad? Porque no estamos hablando de algo opcional: estamos hablando de necesidades reales.
Las familias ya cargan con bastante. Lidiar con diagnósticos, citas, papeleos, falta de apoyo y, encima, tener que organizar concentraciones o escribir comunicados para que se les escuche. No es justo. Y no es responsabilidad solo de las asociaciones, que hacen una labor titánica. Es, sobre todo, responsabilidad de las instituciones.
Lo que debería ser lo normal —una atención digna, integral y adaptada— sigue siendo una lucha constante. Y eso dice mucho (y nada bueno) de cómo funciona el sistema. Si todavía tenemos que reivindicar lo evidente, es que estamos fallando como sociedad.
Así que sí, toca decirlo claro: esto no debería tener ningún obstáculo. Lo lógico sería que estas asociaciones no tuvieran que exigir lo que ya debería estar garantizado. Porque los derechos no se piden, se reconocen.
