Hay una sensación que flota en el ambiente, y Duas no es ajeno a ella: parece que MDyC tiene la culpa de todo lo que ha pasado. Como si señalar al de siempre fuera más fácil que analizar con calma lo que realmente está ocurriendo. Esa percepción, repetida una y otra vez, no siempre es justa ni acertada.
Hay una sensación que flota en el ambiente, y Duas no es ajeno a ella: parece que MDyC tiene la culpa de todo lo que ha pasado. Como si señalar al de siempre fuera más fácil que analizar con calma lo que realmente está ocurriendo. Esa percepción, repetida una y otra vez, no siempre es justa ni acertada.
Porque, siendo claros, MDyC está haciendo un trabajo que pocos pueden negar. Está defendiendo a sus votantes, llevando sus problemas a las instituciones y aplicando políticas que, sinceramente, no habíamos visto antes con tanta constancia y cercanía. Gustará más o menos, pero el esfuerzo y la coherencia están ahí.
Resulta curioso que cuando alguien se mueve, propone y aprieta para que las cosas cambien, acabe siendo el blanco de las críticas. A veces da la impresión de que molesta quien trabaja, no quien mira hacia otro lado. Y en ese ruido, se intenta trasladar una responsabilidad que no les corresponde.
Al final, esta decisión puede que no tenga el efecto que algunos esperan. Todo apunta a que quien saldrá ganando será precisamente MDyC, junto a sus representantes y sus votantes, que ven cómo, pese a las críticas, su proyecto sigue firme. A veces, intentar culpar al que hace las cosas bien solo consigue reforzarlo.
