Mi Rincón
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Otro minuto de silencio. Otro acto solemne cargado de tristeza y rabia. La Delegación del Gobierno en Ceuta, como en tantas otras ciudades del país, ha vuelto a congregar a sus representantes para guardar respeto por otra mujer que ha perdido la vida a manos de quien juró amarla. Este 2024 ya llevamos 44 minutos de silencio por víctimas de la violencia de género. ¿Cuántos más necesitaremos para despertar como sociedad y poner fin a esta lacra?

Otro minuto de silencio. Otro acto solemne cargado de tristeza y rabia. La Delegación del Gobierno en Ceuta, como en tantas otras ciudades del país, ha vuelto a congregar a sus representantes para guardar respeto por otra mujer que ha perdido la vida a manos de quien juró amarla. Este 2024 ya llevamos 44 minutos de silencio por víctimas de la violencia de género. ¿Cuántos más necesitaremos para despertar como sociedad y poner fin a esta lacra?

No hay duda de que los gestos son necesarios. Visibilizan el problema, generan reflexión y nos unen en el rechazo. Pero cada minuto de silencio debería estar acompañado por horas de trabajo intenso, por políticas efectivas y por recursos suficientes. No basta con lamentar las muertes; debemos prevenirlas. ¿Qué está fallando? ¿Qué hay detrás de cada mujer asesinada que no logramos ver a tiempo?

La educación, los recursos y la valentía política son los pilares para combatir esta violencia estructural. Es urgente enseñar desde la infancia que el amor no controla, no humilla y, por supuesto, no mata. Es imprescindible que las mujeres tengan acceso real a una protección que no se quede en trámites ni en promesas vacías. Y es necesario que la justicia sea contundente y ágil, porque cada retraso en actuar puede significar otra víctima más.

Los minutos de silencio son un símbolo poderoso, pero insuficiente si no van acompañados de un compromiso real como sociedad. No es solo responsabilidad de los gobiernos o de las instituciones; también lo es de cada uno de nosotros. Desde los amigos que detectan señales de alarma y callan, hasta los vecinos que oyen gritos y miran hacia otro lado. Cada omisión nos convierte en cómplices silenciosos.

Por cada minuto que guardamos, perdemos vidas que no recuperaremos. Que este sea el último silencio que tengamos que guardar. Que a partir de ahora los actos sean ruidosos, valientes y efectivos. Porque ya hemos callado demasiado, y las mujeres asesinadas no pueden esperar más.

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Ceuta, Sábado 01 de Agosto del 2026

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