Con la llegada del calor, las playas y piscinas se llenan… y también los lineales de los supermercados y farmacias con cremas de protección solar de todo tipo. Pero este año los consumidores han dicho basta. Varias asociaciones han lanzado una campaña para exigir más transparencia en el etiquetado de estos productos y un control más riguroso sobre la eficacia real que prometen. Porque no es de recibo que algunas marcas vendan seguridad cuando, en realidad, están ofreciendo poco más que un placebo.
Con la llegada del calor, las playas y piscinas se llenan… y también los lineales de los supermercados y farmacias con cremas de protección solar de todo tipo. Pero este año los consumidores han dicho basta. Varias asociaciones han lanzado una campaña para exigir más transparencia en el etiquetado de estos productos y un control más riguroso sobre la eficacia real que prometen. Porque no es de recibo que algunas marcas vendan seguridad cuando, en realidad, están ofreciendo poco más que un placebo.
No se trata solo de estética o de evitar una quemadura momentánea: hablamos de salud pública. El cáncer de piel es uno de los más comunes, y una exposición prolongada sin la protección adecuada puede tener consecuencias graves. Por eso, los consumidores tienen todo el derecho del mundo a saber qué compran y si ese “FPS 50” realmente protege como promete.
El problema, como casi siempre, está en la letra pequeña. Algunas cremas dicen una cosa en el envase, pero los estudios independientes demuestran otra muy distinta. Por eso es tan necesaria esta campaña, que pone el foco en exigir controles reales y no solo campañas publicitarias con imágenes de cuerpos bronceados y promesas vacías.
Es curioso que, en un país con tanta exposición solar como España, aún no contemos con un sistema claro, accesible y riguroso para saber qué crema es eficaz y cuál no. Las autoridades sanitarias deberían ponerse las pilas y dejar de mirar hacia otro lado mientras algunos se forran a costa de la salud ajena.
Mientras tanto, lo mejor que podemos hacer como consumidores es informarnos bien, no dejarnos llevar por la marca o el precio, y exigir, con voz alta pero educada, que el sol no nos queme… ni las mentiras comerciales.
