La denuncia política es una herramienta legítima. Pero la credibilidad de quien denuncia depende también de su capacidad para aplicarse el mismo nivel de exigencia.
La denuncia política es una herramienta legítima. Pero la credibilidad de quien denuncia depende también de su capacidad para aplicarse el mismo nivel de exigencia.
Si se critica el enchufismo, el favoritismo o determinadas prácticas de contratación, esa crítica debe extenderse a todos los ámbitos y a todas las organizaciones, incluidas las propias.
Los ciudadanos están cansados de una política que señala únicamente los errores ajenos mientras guarda silencio sobre los propios.
La coherencia no garantiza tener razón, pero su ausencia suele restar mucha autoridad moral.
Y esto es lo que le pasa a una formación como Ceuta Ya!, quien su líder político solo sabe denunciar enchufismo, favoritismos, etc, pero parece que se ha olvidado también de aquella personas que esta formación ha metido en el ayuntamiento, en empresas públicas y privadas, desde su predecesor hasta hoy, pero claro eso no conviene denunciarlo o es que los integrantes de Ceuta Ya! tienen memoria selectiva, solo para lo que les interesa.
