Ceuta necesita mirar hacia delante, buscar nuevas oportunidades y apostar por sectores capaces de generar conocimiento, empleo y futuro. La inauguración de la nueva sede de la Fundación AI Granada Research & Innovation y de la Cátedra Ceuta-IATEB es, en este sentido, una buena noticia. No todos los días nuestra ciudad consigue situarse en un ámbito tan importante y con tanto recorrido como la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes.
Ceuta necesita mirar hacia delante, buscar nuevas oportunidades y apostar por sectores capaces de generar conocimiento, empleo y futuro. La inauguración de la nueva sede de la Fundación AI Granada Research & Innovation y de la Cátedra Ceuta-IATEB es, en este sentido, una buena noticia. No todos los días nuestra ciudad consigue situarse en un ámbito tan importante y con tanto recorrido como la inteligencia artificial y las tecnologías emergentes.
Durante demasiado tiempo hemos hablado de las limitaciones de Ceuta: la frontera, la falta de suelo, el aislamiento geográfico o las dificultades para diversificar nuestra economía. Pero precisamente la transformación digital permite romper algunas de esas barreras. Para trabajar en inteligencia artificial no hacen falta grandes polígonos industriales ni miles de hectáreas; hacen falta talento, formación, investigación, empresas, conectividad y administraciones dispuestas a apostar por ello.
Que instituciones como la Universidad de Granada, la Fundación AI Granada Research & Innovation y la Ciudad Autónoma unan esfuerzos es un camino que merece ser respaldado. Además, hacerlo desde el Campus Universitario aporta un valor añadido: acercar estas tecnologías a estudiantes, investigadores y futuros profesionales que pueden encontrar en Ceuta oportunidades que hasta hace poco parecían reservadas a otros territorios.
Ahora toca conseguir que esta apuesta no se quede únicamente en inauguraciones, fotografías y buenas intenciones. El verdadero éxito llegará cuando la cátedra genere proyectos, atraiga investigadores, colabore con empresas, forme a jóvenes y consiga que parte de ese talento permanezca en Ceuta. Ahí es donde deberá medirse dentro de unos años el resultado de la iniciativa.
Ceuta tiene condiciones para convertirse en un pequeño laboratorio de innovación entre Europa y África. No será de un día para otro, pero iniciativas como esta permiten empezar a construir ese camino. En tiempos en los que abundan las malas noticias, también es justo reconocer cuando se ponen los cimientos de algo que puede ser importante para el futuro de la ciudad.