El descenso del paro en 800 personas durante el mes de abril y el aumento de las afiliaciones a la Seguridad Social son, sin duda, una buena noticia para Ceuta. En un contexto económico complejo, cualquier mejora en el mercado laboral merece ser celebrada. Es un soplo de aire fresco para quienes buscan empleo y una señal de que algunos sectores empiezan a moverse con algo más de alegría.
El descenso del paro en 800 personas durante el mes de abril y el aumento de las afiliaciones a la Seguridad Social son, sin duda, una buena noticia para Ceuta. En un contexto económico complejo, cualquier mejora en el mercado laboral merece ser celebrada. Es un soplo de aire fresco para quienes buscan empleo y una señal de que algunos sectores empiezan a moverse con algo más de alegría.
Sin embargo, no podemos dejarnos llevar por el optimismo sin freno. Esta bajada, aunque positiva, sigue siendo insuficiente si tenemos en cuenta el elevado número de personas desempleadas que aún sigue buscando una oportunidad. La temporalidad y la estacionalidad siguen marcando buena parte de las contrataciones, y eso nos impide hablar de una recuperación sólida y sostenida.
El problema del paro en Ceuta es estructural, no coyuntural. Necesitamos algo más que un buen mes. Hace falta una apuesta decidida por la formación, la diversificación económica y el impulso al tejido empresarial local. No podemos depender de picos de empleo ligados al turismo o a campañas puntuales; necesitamos empleo de calidad y con futuro.
Tampoco podemos pasar por alto la elevada tasa de paro juvenil, ni la situación de muchas mujeres que siguen teniendo más dificultades para acceder al mercado laboral. La bajada de abril no debe ocultar estas desigualdades que siguen muy presentes.
El reto de verdad es que estos brotes verdes no se marchiten en el próximo mes, sino que se conviertan en raíces sólidas para un crecimiento duradero y justo. ¿Estamos preparados para dar ese salto? Eso, todavía, está por ver.
