El anuncio del Partido Popular en Ceuta, de la mano del diputado Javier Celaya, ha caído como un soplo de aire fresco en un colectivo que ya casi había olvidado lo que era sentirse escuchado. El nuevo Contrato con los Autónomos no es solo un decálogo de medidas: es, por primera vez en mucho tiempo, un gesto político que reconoce sin rodeos el “heroísmo” diario de quienes levantan la persiana cada mañana en esta ciudad y en toda España. Y eso, ya de entrada, merece celebrarse.
El anuncio del Partido Popular en Ceuta, de la mano del diputado Javier Celaya, ha caído como un soplo de aire fresco en un colectivo que ya casi había olvidado lo que era sentirse escuchado. El nuevo Contrato con los Autónomos no es solo un decálogo de medidas: es, por primera vez en mucho tiempo, un gesto político que reconoce sin rodeos el “heroísmo” diario de quienes levantan la persiana cada mañana en esta ciudad y en toda España. Y eso, ya de entrada, merece celebrarse.
Mucho se ha hablado de los autónomos… pero poco se ha hecho por ellos. Por eso este contrato suena distinto: menos impuestos, menos trámites absurdos, más facilidades para empezar y, sobre todo, más protección cuando la vida se tuerce. Medidas como la Tarifa Cero, la exención de cuota desde el primer día de baja médica o las bonificaciones a la primera contratación no son simples titulares: son respuestas concretas a problemas reales. Y se agradece que alguien, por fin, lo entienda.
Otro punto clave es la voluntad del PP de seguir escuchando antes de lanzar el Plan definitivo. Puede parecer un detalle menor, pero en política no es habitual reconocer que aún queda camino por recorrer ni abrir la puerta a mejorar propuestas con la voz de los propios afectados. En un país donde los autónomos llevan años siendo el cajón donde todo se mete y nada se soluciona, este enfoque participativo es casi revolucionario.
En Ceuta, donde miles de familias dependen directamente de la actividad por cuenta propia, estas medidas son más que promesas electorales: son herramientas para que la economía local respire. La exención por maternidad y paternidad, el reconocimiento del derecho al error o el impulso a la jubilación activa son pasos importantes hacia algo que los autónomos llevan tiempo reclamando: dignidad y seguridad jurídica.
Si este contrato es realmente el primer paso de un plan más ambicioso —y no un gesto aislado— podemos estar ante un cambio de rumbo necesario y justo. Porque emprender no debería ser un salto al vacío, ni un acto de fe, ni un camino lleno de trabas. Y si hoy el PP pone sobre la mesa un proyecto que dice “estamos con vosotros”, lo mínimo es reconocerlo: por fin alguien mira a los autónomos a la cara y les habla de soluciones, no de excusas.
