La denuncia de la Protectora de Animales sobre el estado de la vegetación en el entorno de sus instalaciones merece una respuesta inmediata. No se trata de una cuestión estética ni de una simple reclamación administrativa.
La denuncia de la Protectora de Animales sobre el estado de la vegetación en el entorno de sus instalaciones merece una respuesta inmediata. No se trata de una cuestión estética ni de una simple reclamación administrativa.
El riesgo de incendio durante estas fechas es evidente. Y cuando hablamos de una protectora hablamos también de decenas de animales que dependen de la seguridad de esas instalaciones para sobrevivir.
Las administraciones tienen la obligación de actuar antes de que ocurra una desgracia. Esperar al incendio para intervenir sería una irresponsabilidad difícil de justificar.
La prevención siempre es más barata, más eficaz y más humana que lamentar después lo que pudo evitarse.
