Opinión
Typography
0
0
0
s2smodern

¿Qué es el "uniparty"?

¿Qué es el "uniparty"?

El término uniparty (literalmente, "partido único") nació en el debate político estadounidense y lo han empleado en los últimos años figuras tan dispares como Marjorie Taylor Greene o Robert F. Kennedy Jr. No describe la existencia de un partido único formal, sino una idea más incómoda: que, más allá de la puesta en escena del enfrentamiento electoral, las principales fuerzas políticas comparten un núcleo de intereses económicos, institucionales, de politica exterior que rara vez se somete a debate real ante los votantes. Bajo esa lectura, la alternancia en el poder sería en gran medida cosmética, porque quienes de verdad controlan los engranajes del Estado nombramientos, órganos reguladores, grandes consensos de fondo seguirían siendo los mismos independientemente de qué partido gane las elecciones.

Trasladado a España, el concepto encuentra un terreno especialmente fértil, porque aquí no hace falta apelar a una sospecha: existe un mecanismo institucional explícito de reparto de cuotas entre PSOE y PP en órganos como el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional o RTVE, donde los nombramientos dependen de pactos partidistas y no de criterios técnicos independientes. Es sobre esa base documentada, no conspirativa donde conviene analizar el fenómeno Alvise Pérez.

Lo que falta por analizar es cómo ese malestar se ha traducido ya en un fenómeno político concreto: el ascenso de Alvise Pérez.

Un fenómeno que no se puede ignorar

Luis "Alvise" Pérez, sevillano de 36 años, fundó en abril de 2024 el partido Se Acabó La Fiesta (SALF), con un mensaje central que resume bien el malestar antiestablishment: acabar con una clase política que, según su discurso, se protege a sí misma con independencia del color del carné. Consiguió representación en el Parlamento Europeo en las elecciones de junio de 2024, y desde entonces se ha consolidado como una de las voces más virales de la derecha española en redes sociales, con un estilo que mezcla denuncia de presuntas irregularidades de políticos de izquierda con un discurso general de ruptura contra "la casta" en su conjunto.

Ese mensaje da igual el partido que gobierne, la clase política se protege entre sí es, en esencia, una versión española y más agresiva de la tesis del uniparty: no tanto una acusación de colusión explícita entre PSOE y PP, sino la idea de que el sistema de partidos en su conjunto ha dejado de representar a quien vota.

El problema: quien denuncia el sistema no siempre está libre de él

Aquí es donde el análisis periodístico exige matizar, no aplaudir sin más. Alvise Pérez no es un actor sin antecedentes que restar credibilidad a su propio discurso. El Tribunal Supremo ha abierto varias causas contra él, entre ellas una investigación por presunta financiación ilegal de su candidatura, después de que se hiciera público que habría recibido 100.000 euros en efectivo de un empresario de criptomonedas él sostiene que fue un pago particular por su actividad como autónomo. El Parlamento Europeo inició en 2025 el proceso para retirarle la inmunidad parlamentaria. Y una parte relevante de sus "exclusivas" mediáticas contra políticos de izquierda han resultado ser informaciones falsas, lo que le ha acarreado varias condenas y multas, aunque también ha sido absuelto en otros procedimientos.

Esa doble cara denunciar el reparto de poder entre PSOE y PP mientras él mismo enfrenta cuestionamientos serios sobre financiación y veracidad informativano invalida automáticamente la crítica de fondo al sistema, pero sí obliga a separar dos cosas que el propio Alvise tiende a mezclar deliberadamente: la crítica legítima al reparto institucional de poder (verificable, como ya vimos con el CGPJ o RTVE) y el uso de esa crítica como estrategia personal de monetización política y mediática.

Por qué el mensaje prende de todos modos

Que el mensajero tenga sombras no significa que el malestar que canaliza sea artificial. El hecho de que una figura como Alvise Pérez haya pasado de tuitero polémico a eurodiputado en apenas cuatro años, y que haya explorado ya un acercamiento con Vox para un "frente común", indica que una parte del electorado percibe el sistema de partidos tradicional PSOE y PP incluidos como un circuito cerrado que se reparte las instituciones de control con independencia de quién gane las elecciones. Esa percepción, como hemos documentado, tiene fundamento real en el diseño institucional español, no es solo ruido de redes sociales.

La pregunta que de verdad importa

El debate no debería ser si Alvise Pérez tiene razón o no en cada acusación puntual muchas no la tienen, y los tribunales se están encargando de deslindarlo, sino si el sistema de partidos español da motivos objetivos para que este tipo de discurso encuentre audiencia. Mientras el nombramiento de los órganos de control del poder siga dependiendo de un pacto de cuotas entre los dos grandes partidos, seguirá habiendo espacio para que alguien con más o menos rigor, con más o menos limpieza en sus propias cuentas capitalice ese malestar. La solución no pasa por callar al mensajero, sino por quitarle la razón donde la tiene: despartidizando de verdad las instituciones que hoy se reparten como si fueran otro cargo electo más.

0
0
0
s2smodern
Joomla SEF URLs by Artio
Ceuta, Lunes 03 de Agosto del 2026

Publicidad

Publicidad Institucional 2026 - Playa sin humo

PLAYA SIN HUMO 2026

 ECOS Oposiciones ingesa 1
 ECOS Oposiciones ingesa 1