Hay situaciones en la vida que muchas veces son mejor olvidar, y precisamente una de esas podría ser la vivida recientemente por una familia cuando intentaba incinerar a un ser querido y se topó con que ninguno de los hornos crematorios de la ciudad funcionaban. Esto generó un gran revuelo y que la señora Nieto saliera pidiendo disculpas reiteradamente a la familia afectada, iniciándose una serie de actuaciones que ha generado que en poco más de un mes los dos hornos crematorios ya estén en funcionamiento y a pleno rendimiento y que incluso exista un compromiso del Gobierno para que, en caso de avería, esta esté solucionada en menos de 24 horas. Y es que manda cojones la cosa, que tenga que ocurrir un hecho tan desagradable como este para que la responsable del área se tenga que poner las pilas en una clara falta de dejación de funciones.